martes, 18 de marzo de 2025

Mamá...



Mamá:

Llevo varios años escribiendo y esta es la primera vez que lo hago directamente a ti. Porque en cada letra has estado presente, para la mayoría has sido el motor, pero aunque muchas veces recomiendan los psicólogos este tipo de terapias de escritura, nunca me pareció necesario o más bien, te recordaba con tanto rencor que fingía que no había nada que decir, que no hacías falta porque nada había pasado, creía que nunca estuviste. Escribo por impulso y por necesidad, por organizar mis emociones y canalizarlas de tal manera que seguir viviendo sea posible, pero siempre con mucha emoción, hoy no es tanto el impulso, hoy no me tiemblan los dedos en el teclado por rapidez y necesidad de desbocarme, hoy lo hacen de incertidumbre y debilidad. Es la primera vez que reconozco necesitar una madre… No ha sido un buen día, nada especial (bueno o malo) ha ocurrido, pero desde anoche mis emociones y yo estamos revueltas sin saber porqué. Quizás esta sea la razón o no, quizás simplemente sea mi forma de encontrarla, a través de ti…
Por miedo a la decepción, a no saber seguir siendo consciente de tu desaprobación, no he querido pensar en lo que soy y la forma en que me ves. Cuando me obligó la vida a conocerme y hacerme una mujer, crear o desvelar mi identidad, muchos me amenazaron y ofendieron en tu nombre. “Tú mamá no te permitiría esto”, “Ya te hubiera encerrado”, “No te aprobaría”, “No le iba a gustar”… Me dijeron que ser yo, era ofenderte a ti y había vivido 19 años intentando lo imposible por conseguir lo contrario, pero yo sentí lo mismo, sentí que mi vida y quién soy sería faltarte el respeto y eso ayudó mucho a que mi subconsciente dándolo por hecho, me preparara para vivir de la manera que he tenido que hacerlo respecto a todos los que me han hecho eso: obviándote. No te tengo conmigo hace 8 años y aunque no estoy orgullosa, puedo decir, que no lo percibí cada uno de ellos, de hecho me di el golpe hace apenas 2 años. Mis emociones y pensamientos me traicionaron, boicotearon mi sistema nervioso y me hicieron vivir tu pérdida a la fuerza como si hubiera ocurrido en ese instante, desde entonces no me he recuperado. Me di cuenta de que te había olvidado, que no recordaba lo que era vivir con mamá, lo que era esa vida que ya nunca más tendría. Te culpé, no de dejarme sola o causarme el más grande dolor como tú temías, te culpé por no dejarme ser. No lo termino de sanar, lo admito. Tal vez por eso no estoy preparada para decirte adiós, y no lo quiero hacer pero quiero dejar ir el dolor, la culpa y el rencor. Una de mis médicos me forzó a ello y no he pasado un rato tan raro y difícil. Según ella, una biodescodificadora de gran fama aquí en la ciudad, no soy libre ni feliz porque te sigo llevando atada a mí y no es bueno para ninguna de las dos, que visto de negro porque te hago luto, que voy tatuada de ti y que cada decisión de mi vida es por tu causa. No estuve ni estoy de acuerdo con su diagnóstico porque sí, no te quiero decir adiós pero nunca te he querido tener presente. Nunca he querido visitar tu tumba. Ni pensar: ¿qué haría mi mamá en este caso?, ¿qué me diría ella?, ¿qué opinaría? Así creo que la vida se hace más cuesta arriba.
No sé ya ni qué estoy diciendo ni porqué empecé a escribir esto, todos los pensamientos que tenía se disipan y mezclan en mi mente. Quiero paz, eso quiero. Esta vez no quiero pedirte perdón por ser yo, por ser tu deshonra y todo lo que no querías que fuera, hoy te digo que te perdono yo y por primera vez: te amo. (Perdona también por eso, por no saber ser cariñosa y seguir sintiendo vergüenza de expresar mis sentimientos. Si te tuviera delante, te sorprendería mi abrazo, quizás seguiría siendo singular, pero no por quedarme inmóvil sino porque no te soltaría.) No quiero seguir culpándote de mis decisiones. Si no fui yo misma antes es porque no estaba preparada, como para todo, tardé en darme cuenta y en querer abrir los ojos, en sentir fuertemente la necesidad de salir del caparazón. Te fuiste en mi adolescencia, cualquier niño en mi caso teniendo una madre como tú o una de carácter más dócil, por aquella época, hubiese sufrido lo mismo que yo e igualmente se habría contenido. Sí, es difícil la vida sin ti. Ahora me doy cuenta porqué tenías miedo. Diariamente guiabas mis pasos por mi bien, mi tranquilidad, para facilitarme las cosas, hacerme una buena persona, no para crear una niña ideal a tu gusto. Aunque decías que eso era y eso intenté, en el fondo no era esa tu razón, me querías mucho para cortarme las alas de esa manera. Cuando pasan los años la vida se complica, hay que tomar decisiones importantes, hay que crecer, saber estar en el mundo, hacerse de su rinconcito, formarse en el bien, hay que saber no rendirse, tener los sueños claros, luchar por ellos, hacer cada día algo para alcanzarlos y no perder la fe y las ganas es titánico. ¡Quién me iba a decir a mí que me estabas ahorrando estos dolores de cabeza en vez de transformarme!
De no necesitarte o recordar una vida contigo (sigo sin hacerlo del todo) he pasado a pensar: qué bonita la vida con mamá… No lo niego, envidio a todos los que aun la tienen y me pregunto qué se sentirá, tal vez no sepan el privilegio que es, como nunca lo he sabido yo y hasta a veces quisiera que todos estuvieran en mi posición porque me parece injusto. Las 5 etapas del duelo y yo no nos llevamos bien aparentemente, porque vale, ya no pienso que tú tenías que dejarme sola para que yo madurara y aprendiera a decidir, pero sí pienso que no merecías irte ni por mi culpa ni por nada. Me alegro que hayas disfrutado y vivido a tu gusto, después que te fuiste he descubierto que podías haberlo hecho más, que por mi hermana, por mí, por la sociedad, por la mentalidad que tu madre te implantó también a ti, te cohibiste de tomar decisiones que te hubieran alegrado aun más los días. Decías que era la niña que toda mamá quisiera tener pero yo me siento lo contrario. Me siento egoísta de no saber ver quién eras, conocer a la mujer más allá de la madre, me arrepiento de no haberlo hecho, me arrepiento de no haber escuchado tus consejos para el futuro por sentir que te tendría siempre y que aquello que me recomendabas no sería algo inmediato, cuánto me equivoqué. Debí haberte pedido un libro de instrucciones porque sin mamá, la vida no es lo mismo. La gente se queja de sus madres, que son pesadas, que se meten en sus asuntos, que se repiten mucho, vivir sin eso es terrorífico, es andar sin Norte. Así me siento yo, así me sentí cuando te fuiste, sabía en ese momento lo que estaba perdiendo. Ni siquiera en tus últimos días, relacioné a la muerte contigo, creí que te tendría siempre. Habíamos planeado que yo cuando me casara viviría contigo y mi papá, porque no quería separarme de ti, porque necesitaba tus orientaciones, que me ayudaras a vivir como siempre hacías. Soy un alma indecisa de por sí, y ahora sin brújula, se torna imposible el camino. Considero que con los años he aprendido, sé que no soy la misma que dejaste y que a pesar de todo, tu ausencia me ha servido para conocerme y ser, no tenía otro remedio, pero ojalá hubiese tenido elección. Sigo siendo indecisa y un poco inmadura, mis emociones me pueden, nunca quito por entero la vista del pasado, prácticamente vivo en el futuro y tengo que aprender a disfrutar el presente, pero por otra parte, a diferencia de la gente de mi edad, tengo claro lo que quiero y quien soy y en eso soy firme. No le temo a la soledad o a estar conmigo misma. Una vez que me encontré, no he vuelto a perder el rumbo. A pesar de todo la complicación que consigo traen los años hace que una mente que no para, como la mía, explote. Un día parece que hay tanto que escoger, otro que no hay elección, en ambos me doy cuenta que lo que necesito es tu voz. Es sentarme en tu cama como solía hacer, confesarte que no puedo más y que me insufles fuerzas, que me digas que no es oscuro el camino, que como decías “la vida no es blanca o negra, tiene muchos colores y cada día tiene más de uno”, que me aferre a los bonitos. Me encantaría poder llamarte o correr a ti también cuando reviento de felicidad, tanto que salto, que mi voz se transforma, que se atropellan mis palabras, que me creo capaz de todo.
La gente dice que soy fuerte, que he logrado mucho, que mi hermana y yo somos un ejemplo de superación. Vamos, que todo el mundo sabe que éramos dos niñas inútiles que poco futuro tenían de no ser por ti, supongo que ver que no estamos bajo un puente es su sinónimo de fortaleza, pero solo ella y yo sabemos lo que somos. Aunque ni se lo diga ni se lo vaya a decir, a veces no la aguanto ni la entiendo, pero estoy orgullosa de ella, ya quisiera yo poder tener ese coraje que desde chica nos demostró enfrentándose hasta a ti. Ha crecido, ha hecho una vida, a mi parecer ha querido seguir tus pasos en algunas cosas, ha sido independiente y no nos ha necesitado para nada. Debería yo aprender a no necesitar a nadie verdaderamente, lo que hasta hoy hago solo es una pose, porque aunque no sean tú y mucho menos la sombra de lo que fingían ser, preciso de mi familia a mi lado, no sé independizarme emocionalmente de ellos y labrar mi camino. No tengo el valor de mi hermana en ese sentido. Sé que no es fácil para ella, además creo que tiene un plus de dificultad porque sé que sí se ha acordado de ti siempre. En un inicio lo hablábamos mucho, ambas deseábamos que todo fuera un sueño, que aparecieras por arte de magia a decir que había sido un chiste y que resolvieras el problema con el que estábamos lidiando en el momento. Yo, intenté quitarle eso, me dolía, me mutilé e intenté cercenarla, porque aquello no era más que una epifanía, no volverás nunca y nada será fácil, enfrentar una dificultad jamás volverá a ser tan fácil como decir: mami…, todo depende de nosotras. Pensar que nunca habías estado y que siempre me tocó arreglármelas sola, fue necesario para sobrevivir, no sé si fue la mejor manera pero lo hice inconscientemente. Perdóname...
Te vi en sueños, en cada rincón tantas veces, incluso mirándome al espejo, hasta que un día la forma en que te vi fue muy dolorosa y te rogué que no lo hicieras más. Desde entonces te sigo sintiendo en mi cuarto, sentándote en mi colchón, cubriéndome con las sábanas y susurrando mi nombre, pero solo te he visto en sueños, como una más del grupo de personas o en terribles pesadillas sobre la realidad de la noticia de que has muerto… Pero yo quería hasta morir contigo, cuando te marchaste solo pensaba en ir en tu búsqueda, pocas veces tuve el valor, todo quedó siempre en mi mente y un absurdo intento adolescente. Me siento mala persona pero cuando supe que mi abuelo estaba muriendo, solo quería decirle que si te veía te dijera que por favor vinieras a verme, que ya no tenía miedo. ¡Pobre de mi abuelo que no pensé en él! Pero solo habían pasado 6 meses sin ti… Mami, yo quería irme del mundo como llegué, junto a ti. Que me ayudaras en cada paso y decisión, que estuvieras en mi boda, que opinaras de mi novia, que la regañaras de vez en cuando o me ayudaras a convencerla de algo, que fueras mi cómplice, que conocieras a mis amistades, las cosas que disfruto, que fuéramos a comer juntas, seguir conociéndote en otras facetas, hacer viajes familiares,  devolverte todo lo queme diste, seguir teniendo navidades y días de la madre que no sean un constante deseo porque todo el mundo lo esté pasando igual de mal…
Muchos años me he sentido libre de no tener quién me dijera lo que hacer, parecía una fortuna que pocos disfrutaban en la adolescencia, no he hecho ninguna locura pero te sorprendería saber que demasiadas veces yo, la niña perfecta, fui nombrada la mala compañía, la huérfana que corrompía a los amigos, la nuera que nadie quería tener, la gordita del salón con quien no querían ver a sus hijos. No entiendo porqué, ni faltaba el respeto, ni era un monstruo ni he ido desfasada, solo no tenía una madre ni las mismas limitaciones que el resto. Aunque te digo, que gente que tenía menos libertad que yo, hacía de todo y más y no pasaba nada. Pero bueno, que la vida es injusta no es nada nuevo. Ahora busco todo lo contrario a aquella libertad. Tu juicio me sigue aterrando pero quisiera que me vieras hoy, no pretendo enorgullecerte porque lograría solo lo contrario (aunque la gente por quedar bien siempre dice la frasecita de “estaría orgullosa de ti”, ¡qué saben ellos! No sabe nadie). Tengo ese deseo, te sorprendería ver cómo ha cambiado todo, como nada salió como pensabas, como todos dejaron caer sus caretas, como no existe más ni la vida en rosa ni la familia perfecta... Parece que como Benjamin Button, voy para atrás en desarrollo, crecimiento y madurez emocional, porque me vuelvo a sentir una niña, perdida, que solo quiere que su mamá le ponga el modo fácil al juego de vivir, que le sane las heridas, que prometa todo va a estar bien, la tome de la mano y le diga: como vas, vas bien y tal como eres, está perfecto. Pero nuevamente toca dejar de soñar, gana el paso del tiempo. Mami, espérame que solo nos separaron para encontrarnos.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Memorias de lo imposible

 


                                                      Memorias de lo imposible 


Extraño verte concentrada revisando exámenes, sentada a mi lado sumergidas en conversaciones que nos alejaban de nuestro alrededor, nuestros almuerzos en la biblioteca siempre haciéndome bajar la voz porque me era (y continúa siendo) difícil dejar de reír nerviosamente al escucharte hablarme tan cerca. Extraño hasta las pláticas sobre tus nuevos amores, me eran suficiente, yo adoraba la oportunidad de tener toda tu atención. Recuerdo que llegabas a mí con restos de lágrimas en los ojos y el corazón agitado, extraño ser quién te entiende, quien como tú tener la mínima discusión te desestabiliza y te duele. ¿Sabes? Amaba poder ser a quien corrías por socorro... Siempre sentí que eras mi escape del mundo, la oportunidad de ser el tuyo (aunque solo asi fuera en mi cabeza) me hacía creerme especial. Extraño poder andar los pasillos siempre con la posibilidad de encontrarte, nuestras horas al teléfono cada noche (aunque estuviese por llover siempre llamabas aun para avisar y no quedarme a tu espera), tus mensajes repentinos. Esos hermosos regalos que como niña apenada me entregabas sintiéndolos pequeños..., si supieras que para mí son los más preciados recuerdos de aquellos tiempos. Extraño a la tonta que fui, a todo lo que me negué a ver, a lo que fingí no ocurrir, a lo que me creí no tener oportunidad de vivir... 

Extraño tu humor impredecible, tus cambios drásticos, y después de echar horas descifrándolos aprendí, que hay cosas que de permanecer misteriosas son más hermosas... No mentiré, sigo tratando de descifrarte aun. Y es que cada vez se me hace más difícil contener el deseo, increíblemente los años solo te vuelven más tuya, más secreta y más ansiada a mi curiosidad neófita. Extraño nuestras salidas nocturnas, siempre me hacían sentir más que cualquier estudiante, dolía saber que con otros, hacías lo mismo. Espero que al menos esas visitas a tu casa, a mi casa, a cualquier sitio luego de la escuela (aunque solo fuésemos a caminar), sí lo hicieras solo conmigo. ¿Porque sabes algo más? Más que extrañarte, más que me duela tu recuerdo (memorias de lo imposible), me duele saber que tantos años de sentirme especial solo valen para saber exactamente cómo serás con tu nueva y anual "conexión especial". Por eso pararon mis postreras visitas, las sorpresas que solo hacia creyendo te importaban. Al llegar, aunque exigías mi atención rotunda, me demostrabas que la tuya menos que compartida, ya no era mía, ya había alguien nuevo. 

Adoraba ser defendida por ti, estar bajo tu protección y escuchar tu opinión sobre mí significaba el mundo. ¿Por que hoy te duele que mi opinión no sea la que deseeas? ¿Por que la realidad de que no eres una romántica movida por el amor sino por otras cosas (que a lo largo de la vida para algunos cobran mas valor) te duele? ¿Qué importa lo que una "niña" idiota que hace más de 3 años no tienes ni que darle clases piense de ti? 

No sé, puede que me consuele en que no lo ves, pero realmente creo que no lo quieres hacer. Es absolutamente imposible que tras seis años aun no sepas que los temblores de mis manos no son normalmente así, que tu presencia los intensifica, que así como ves mis manos mantienes mi corazón. Que el mejor recuerdo que guardo de todo un año, fue la casualidad de cruzarnos casualmente (aun sin creer en esta) un 14 de febrero y por primera vez sin cambiar el lenguaje, escucharte un "Te Amo". Puede que esté loca que todo sea menos de lo que quisiera..., pero si es así, ¿por que haces lo que haces y dices lo que dices? Pensé que sabiendo mis intereses cambiarías y te alejarías, que sería tu conformación de que no éramos para nada normales ni yo, ni mi actitudes (por ello me costó demasiado decirte). Para mi sorpresa solo dijiste "lo sé, por eso siempre fui cómo fui contigo". 

No entiendo todos tus "te extraño", todos tus "te deseo lo mejor", "la vida no es como queremos", "mi vida es complicada", "¿sigues igual de linda?". No entiendo las justificaciones que jamás he pedido. Es como las disculpas previas a la metedura de pata. No entiendo cómo nunca era bueno para mí ningún chico, me alegraba que pensaras eso, me consolaba en lo que deseaba fuesen migas de celos. ¿Entonces si nadie es bueno para mí porque para ti lo son todos? ¿Por qué te llego a ver bajo la esperanza de al menos un día no permanecer oyendo lo que te hace sufrir quien esté a tu lado y eso no sucede? Siempre hay alguien, y no, nunca es bueno para ti. Otra vez, ¿por qué yo no y tú sí? Lo más razonable que suelen decir es que sabes lo que provocas y quieres seguir haciéndolo por vanidad, no por interés. Yo no sé qué pensar, me combina contigo, no con la idea que tengo de ti, no con lo que sólo yo conozco de ti... 

So..., hay mucho que no entiendo. ¿Por qué yo solo puedo concentrarme en ti mientras tú no te cierras puertas? ¿Por qué cuando lo más importante en tu vida "es vernos" si pareces lograrlo te echas atrás? ¿Por qué hoy tanto y mañana tan poco? ¿En serio? ¿Porque tu vida es complicada? Siempre lo fue, nunca importó, los momentos se hacen, claro, solo si se quiere. Y a veces creo que no te das cuenta de que me daña, de que a mí sí me importa, de que alejarme no fue una decisión tomada en vano, que verte tan dispuesta me da la vida y tu arrepentimiento me la destroza. ¿Entiendo correctamente o como mi mente literaria desea? Necesito saber, no soporto más la duda que consume mis días. 

Eres la única persona con quien he mantenido contacto de mi vida académica en general... Es tan gracioso haberte conocido en la escuela pero no justamente porque eras mi profesora. Claramente imagino que no recuerdas ni ese día, pero tus pocas palabras esa tarde que te conocí, me persiguen y persiguieron con tu imagen tooodo aquel verano que tuve que esperar para volver a recorrer los pasillos buscando un "inesperado" encuentro. Lo inesperado fue comenzar el curso contigo cruzando la puerta de mi clase buscando algo con la frase "yo seré su nueva profesora". Siempre he odiado la escuela, en ese instante confieso, la amé un poco. Y hoy, cada día deseo volver a aquel tiempo en que verte no era casualidad ni el resultado de noches buscando excusas, verte era la más adorada obligación. Tanto que cuando no lo haría, ir a "estudiar" no era lógico, así que fiel a mi pensar, no lo hacía... Gracias a Dios que era buena en tu materia, sino, con lo imposible que me era concentrarme viéndote en tu ruda postura llamando la atención con tus ojos sobre tus lentes que siempre tras la regañiza me regalaban una sonrisa que me suavizaba la imagen que ofecías al mundo, la hubiese perdido al seguro. Eso es algo más que no comprendo. Si hasta el dia de hoy sigues diciendo que he sido tu mejor alumna, ¿por qué tanto esfuerzo pusiste en que aceptara tus clases extra (en las que jamás estudiamos)? ¿Otra paranoia mía? ¿U otro interés oculto tuyo? El caso es que como siempre no pregunté mucho y tomé la oportunidad de verte un poco más porque no hacerlo siempre dolió. Recuerdo unas vacaciones a las que nos fuimos en los peores términos. Tú decias que yo ya no te prestaba atención o no era de la mejor manera contigo pero, ¿cómo esperabas que actuara si solo hablabas de mi padre como tu único interés? ¿Imaginas lo horrible que fue eso? Deseaba castigarte como tu a mí... Pero soy débil, te extrañé y volver a clases para descubrir tu ignorancia y mi reemplazo, me lo recordó. Solo conseguiste herirme más y hacer de mis días un intento inagotable por recuperarte de algún modo. Siento que no te recuperé por entera..., y sospecho que jamás supiste el porqué. Recuerdo mis notas, mis búsquedas, mis palabras dedicadas, mensajes... y tu ley del hielo que me sacaba las lágrimas. No te duró mucho, en menos de una semana habías vuelto a dejarme notas, a decir que me querías (aclarando no saber por qué lo necesitaba saber a diario), había vuelto yo con más fuerzas que nunca a retener tu atención. 

Siempre hablabas bien de mi amiga, salía con nosotras de hecho (cosa que siempre odié de ella), y lo último que quisiste oír al contarte mi verdad, fue que realmente mi primera pareja fue ella. Ella que siempre se sintió celosa de ti, de que aun estando con ella tú eras dueña de mi atención. Primero hasta que yo, supo de mi interés por ti. Así que tan poco evidente no es, sólo tú te niegas a verlo hoy, quizás. ¿Por qué si tan bien te parecía nuestra amistad eso te molestó? 

Te juro que no entiendo nada..., a veces creo ni querer saber pero realmente sí, solo me asusta que se desbaraten mis teorías y ni etérea te pueda retener...

Bien, creo que el punto de todo esto es tener un espacio en calma donde pensarte libremente sin ser cuestionada. Y decirte que aunque nunca me atreví ni a creerlo posible, te amo y te extraño... Extraño muchas cosas, tantas que de sólo recordar una se me inunda la mente de mil razones más por las que hacerlo..., ¿pero sobre todo sabes que extraño? Aquella sensación que sólo he tenido contigo. Esa de no poder extrañarte por tener la certeza de que nunca sería necesario, siempre estarías en mi vida. Hoy, a todas horas, pago la condena improbable. Y ya no quiero hacerlo más. ¿Será que por creadora del veneno también conoces el antídoto? Si es así te pido me lo regales, lo beberé, lo prometo, pero antes, una vez más estoy dispuesta a volver con la vida destrozada por unas horas a tu lado, inmortalizando tus detalles. Lo cumpliré tras averiguar si tus cabellos siguen rubios, si sigues teniendo cada vez más libras de menos, si se acentuaron tus ojeras, si tu risa cobró más armonía, si sigues escasa de tiempo y con las uñas a medio pintar y aun necesitando clases de tecnología móvil. Parece nada, pero para una condenada a extrañarte, esos recuerdos que quemo en cada cigarrillo, son todo... Tras saciar mis dudas y recolectar las últimas memorias, las condenaré a lo mejor para las dos: lo imposible.


jueves, 13 de mayo de 2021

Anhedonia

                              Anhedonia


I am here, I am not dead, I haven't gone. I can feel myself and my emotions in the bottom of my sould fighting for being listented, for being loud, for being strong, for being the queen's of me... I feel them knocking the door of my heart to be left out, and I want to open the other, I have tried and I still do, but is locked somehow, I don't give up, I know the most unexpected day, that door will be open and all will be ok...
Me, you, us...will be happier than ever cuz the world will have new colors to my eyes...

lunes, 19 de abril de 2021

Érase una vez



                            Érase una vez...


No es mi mejor foto, pero abarca este concepto a la perfección... Recordarla me traslada a ese sentimiento...

Y es que érase una vez una chica que vivía en un cuento perfecto, la más extraordinaria historia de amor, la que buscó desde niña -esa que te enseña a creer en los imposibles y en lo que está escrito en las estrellas-. Un día una mirada la despertó y se dio cuenta que en aquella novela solo ella vivía, en su mente fue creada y de la realidad disentía. Aquella desilusión le rompió el alma hasta llorar sangre, no podía creer que fuese humo durante un año su vida... un humo que cada vez se disipaba más... por mal que lo pasó hasta aceptar que debía alejarse de lo ficticio que por vocación creaba, aprendió a vivir en la realidad, no se volvió fría ni perdió la ilusión (aunque conllevó trabajo) y se dio cuenta que a veces hay más magia fuera que dentro de la cabeza... Solo bastan dos personas reales, sin artificios ni promesas imposibles, lealtad, comunicación y mucho amor... Así es como la ficción es superada por la realidad.

¿A alguien más le ha pasado que se ha creado la historia perfecta, que quiere transformar a la persona en quien no es y que se enamoró de idealizaciones?






miércoles, 14 de abril de 2021

Rencores y Odios Extraño










¿A veces no echan de menos cosas que odiaban?

Como el instituto, los profesores que nos hacían la estadía imposible, ese amor que no nos miraba con los mismos ojos, los amigos que nos traicionaban de la noche a la mañana, las enormes horas de entrenamiento y estudio, el cansancio, el querer rendirnos a diario, lo largo que se hacía el camino y lo rápido que queríamos avanzar. Yo tengo los peores recuerdos de la escuela, creo que todo comenzó cuando decidieron que debía estudiar ballet clásico. La escuela de arte... empecé con 10 años y salí a los 15, una carrera altamente competitiva con "amigos", profesores y contigo mismo. Yo no tenía tiempo para ser una niña o una adolescente, para jugar, ver tv o salir de fiesta, solo debía hacer dieta y entrenar hasta el desmayo, cada día, mientras soportaba el estrés de ser atacada por todo y todos. Algo que mis mentores veían normal en ese mundo y le llamaban "vivir en el oeste", está claro que con mi personalidad sobrevivir en el oeste desde un inicio estaba anunciado como más que complicado: imposible, sin embargo, lo logré, con mis cicatrices y esfuerzo, pero lo conseguí. Aunque me di cuenta que ese ni era mi mundo ni en el que quería aprender a vivir. Para resumir esta etapa solo me basta decir que de ahí ninguno salimos igual que entramos, con los años y las confesiones de reuniones furtivas, me di cuenta que no solo en mí dejó trauma, que no solo para mi esa escuela hizo mella, en la mayoría también. Digamos que esos años (aunque también me los hizo difíciles) mi madre me ayudó a sobrellevarlos, pero cuando ella faltó por culpa de una enfermedad que mi familia insiste en achacarle a la feroz escuela y sus hienas, fue más aterrador. En la preparatoria me sentía invisible, aislada, llena de complejos e inseguridades, era la gordita del salón a la que solo miraban por el tamaño de los pechos. Tenía menos amigos de los que aparentaba y era más inestable de lo que mi sonrisa decía. Es extraño que a día de hoy nadie crea mi sentir y hasta mi hermana piense que yo en mis años escolares fui del grupo "popular", la que todos conocían, imitaban, querían invitar a salir o ser su amigo, pues no lo sentí ni un segundo. La preparatoria la terminé siendo mejor amiga de la chica que me hacía la vida imposible burlándose de mí junto a sus amistades. Y en la universidad... no sé, pocas fuerzas me quedaban para enfrentar las clases, como siempre optaba por ausentarme solo para quedarme en casa, por alejarme de mis compañeros al sentir que no encajaba ni con ellos, ni su forma de pensar, ni sus deseos o itinerarios, y tres semestres después, lo dejé. Intenté volver varias veces y siempre me acababa marchando. No sé si no pertenezco a ese "mundo" tampoco o simplemente no estaba preparada para él, quizás por ser tardía y old fashion en todo, no empatizo con lo que me rodea y se supone me debe agradar. Mis días escolares fueron un infierno, de lágrimas, ausencias, huidas, de visitas a la psicóloga del colegio y a mi psiquiatra, de sentirme la vergüenza de la clase... Pero de ahí puedo salvar algunas cosas porque también hubo risas, momentos de estar integrada y feliz, tuve profesores jodidamente desagradables pero también muchos buenos y cercanos que siempre llevaré conmigo, y aunque esporádicas, también buenas amistades. Tal vez no era culpa de mis compañeros o los académicos sino mía, que estaba con temor y autorechazo descubriéndome, interesada en cosas demasiado grandes para procesar, mucho más importantes que irme de fiesta con los chicos de mi edad. Lo "viví" sola pero lo necesitaba y aunque mi paso por la escuela haya sido diferente al de todo el que conozco, haya sido muy intrapersonal, creo que no lo cambiaría, no se sintió como estar en el colegio, pero quiero creer que era necesario y que cada quien debe hacer su propio viaje...
Hoy miro atrás y recuerdo pequeñas anécdotas, miradas cómplices, euforia extrema, horas de charlas, cartas y fotografías que permanecen guardadas... y me suele compensar tenerlo. Y lo echo de menos, como todos supongo, esas edades de preocupaciones de menor magnitud, de no tener tiempo para aburrirse, de ocuparse mayormente de pasar tiempo con amigos, tener detalles con quienes hacían nuestra vida más fácil y poder vivir esas primeras y tímidas veces. Supongo que a esto se refieran cuando hablan de caminos de rosas, tenemos espinas que duelen y nos hacen sangrar, pero también disfrutamos aroma de flores y pétalos por doquier, para ganar debemos perder. No sé si por mis ganancias valieron la pena mis pérdidas pero ahora es todo lo que tengo... Pensar en ese pasado viendo solo las sombras, es lacerante, por eso estoy aquí entre viejas fotografías celebrando el primer beso que me dio esa profesora que tanto me odiaba y olvidando que cada día estaba en el hospital o saltando una valla para emcerarme en mi habitación. Una cosa que descubrí con el tiempo es el daño que te causa hacer algo que no te gusta, y es que desde los 10 años, el miedo se apoderó de mí y ni siquiera pude asistir a clases en septiembre, mientras el resto descubría una escuela por la que había luchado para ingresar yo lloraba viendo amanecer por la ventana del hospital, sin poder andar. Desde entonces cada día hasta mis 19 años, algo sucedía conmigo y teníanque sacarme antes de clases, pero al dejar definitivamente los estudios, no volví a enfermarme de gravedad. Culpo a la frustración de tener que ir a clases a diario deseando dejarlo sin que me lo permitieran, por cualquier malestar. No sigo en contacto con mis compañeros, de ningún colegio, no soy de las típicas que todavía tiene las mismas amistades o está en un activo grupo de WhatsApp de la escuela lleno de anécdotas e historias que repetirnos. En ocasiones quiero que sigan en mi vida y esto es cuando recuerdo solo lo bueno, pero en realidad no es mi deseo. Como están las cosas es lo ideal. Ahora no me acuerdo de lo malo pero se que al intentar reconectar las antiguas riñas aparecieron y junto a ellas esa invisible chica que fui, a la que dejaron de llamar e invitar a las fiestas, la que se quedaba fuera de todo, la que se resumió en la pobre inadaptada que perdió a su mamá en la preparatoria y todos le tenían pena. Es difícil hacer las paces con el pasado, ellos no son los mismos y yo tampoco, y la sonrisa que me viene al rostro con sus recuerdos, son solo eso: memorias de algo que ya no existe.
Nunca podré reconciliarme con mi historia, con sus personajes y ni siquiera con la yo de antes. Porque esos que me vivieron hace 15 años, no me entienden hoy, me ven como un bicho raro que actúa como un rebelde cliché por un trauma mal manejado y no como la impoluta chica que mi madre me obligó a ser, la que antes conocían. Entonces me doy cuenta que nada ha cambiado realmente, ahora no soy invisible pero sí rechazada e incomprensible, igualmente echada a un lado... Lo entiendo y acepto, como siempre, con eso puedo vivir, no necesito el permiso del pasado para ser quien soy hoy. Es simpático algo: que ellos me vean hoy absurda, porque quien me conoce ahora lo único absurdo que cree es mi vida anterior, demasiado increíble que yo haya sido aquella, que haya vivido eso y a pesar de todo sea yo. A estos me los quedo y de aquellos mantengo las instantáneas...
Así que... mi vida estudiantil fue dura y sus memorias lo siguen siendo (aunque aparezcan ahora alumnos y profesores aclamando mi comprensión y mis disculpas), las llevaré siempre conmigo pero a veces, solo a veces, la nostalgia le gana a mis odios, y echo de menos. Echo de menos esa etapa. Esa vida que ya no me pertenece. Esa chica en la que no me reconozco. Es más sano que solo sentir rencor por lo que no se puede reescribir. Solo quisiera que supieran cada uno de esos ángeles que formaron parte de mi angustioso camino solo para iluminarlo, que estoy agradecida, los recuerdo con ternura y me siento enormemente orgullosa de poder ver sus logros hoy, sabiendo que crecí a vuestro lado, gracias y a pesar de muchos...

sábado, 6 de febrero de 2021

Madurar

                                



                              "Madurar".


Me dicen inmadura por soñar con bodas perfectas,
Por gritar mi amor al aire libre,
Por desear rosas ramos de rosas y globos,
Por enternecerme con peluches de 3 metros,
Por ser detallista y no olvidar ni una fecha, ni una palabra ni un beso,
Me dicen inmadura por darles el universo y esperar recibir la mitad a cambio...
¿Saben qué?
Si de eso se trata crecer y ser madura,
De ser seria,
De no soñar,
De no esperar más de la vida que lo que me da,
Yo no quiero hacerlo.
Prefiero mis caprichos a vuestra amargura.

viernes, 29 de enero de 2021

Medusas por un día


            
  

                          Medusas por un día 

A veces, muchas, la mente es nuestro peor enemigo, un lugar inhabitable del que es mejor huir, pero no tenemos cómo. ¿Y qué hacer entonces para no volvernos locos? Yo quisiera tener un botón de apagado o uno de reiniciar para que parasen los pensamientos, las emociones y la vida hasta que estuviera preparada para enfrentarlos. Pero esto no existe y estamos condenados a sobrevivir con penas en el alma que tanto pueden ser reales como creadas y no sabría decirles cuál de las dos pesa más. Pues si es existente es normal que te duela pero si no tiene lógica, es culpa nuestra y de las traiciones de un maldito subconsciente que ojalá pudiéramos controlar, mas es él quien nos controla, quien convierte lo que podría ser un día bueno en un torbellino de lágrimas y pensamientos autodestructivos. Mi psicólogo dice que quien tiene mayor mundo interno (normalmente los artistas, creadores, los que pensamos demasiado) es más propenso a que esto le ocurra. Pero, ¿por qué a nosotros? ¿Acaso deberíamos ser una ameba sin padecimientos ni preocupaciones ni mundos explorables en nuestro interior? ¿Por qué todos tenemos que pagar ese precio solo por ser más sensibles? ¿No puede existir un solo artista sin demonios y luchas intrapersonales? Si tenemos tanto dentro,  un mundo tan amplio por descubrir y caminar, sería mejor ser recompensados, atraer emociones bonitas que nos ayudaran a equilibrar nuestra vida, que nos abrihuen de vez en cuando de el hosyil exterior pues todo lo contrario es una injusticia, un pago demasiado alto. A veces deseo ser una medusa, dejar de pensar y sentir, de preocuparme y tener miedos para no tener que sufrir y crearme heridas invisibles a la humanidad pero entonces... dejaría de ser yo, una humana de carne, huesos y más pensamientos y pesares del que espacio tengo... Y por mucho que duela supongo que siempre es mejor ser nosotros mismos..., a pesar de estos días cuesta arriba en que un alma de medusa nos sentaría de gloria.


                                


jueves, 17 de diciembre de 2020

The reader, opinión y comentarios






"The reader", opinión y comentarios.


Hoy tras un maratón de filmes he llegado hasta The reader (El lector), el cual llevo guardando por años porque creo que los libros como las películas para ser plenamente disfrutados y comprendidos, para que dejen huella, tienen que tener su momento perfecto. No soy fan de irme tras la película al estrenarse por haberme cegado con tanto marketing, valoro mucho el cine y la literatura, ninguno es trabajo de un día sino de detalles y por la emoción de verlo lo antes posible podríamos perder importantes matices. Soy una amante de los dramas románticos no lo niego, pero hacía mucho no sufría tanto con uno, realmente la película consigue atraparte en un dilema moral por el cual pasa el propio protagonista Michael Berg, aunque a él se le resuelve mucho más rápido que al espectador que desea un giro de guión hasta el último segundo y culpa a Berg de sus decisiones, al menos fue mi caso. Tal vez el hecho de practicar la abogacía tras el misterioso abandono de Hanna lo volvió un hombre más racional que emotivo, lo cual se puede apreciar hasta el final del filme donde tras tantos años él no consigue crear vínculos duraderos con mujer alguna. Tanto la película como la novela del alemán Bernhard Schlink tratan el Holocausto judío, el amor y sus huellas y el descubrimiento y tienen como tema el sufrimiento que trae consigo el conocimiento. En cierto punto te planteas varias interrogantes que el mismo protagonista tuvo que enfrentar en ese momento, al reencontrarse, como estudiante de derecho, con Hannah en medio de un juicio por sus horribles acciones pasadas, las cuales él desconocía. Pero no solo eso ahí el descubre que la pasión de la mujer porque él le leyera tenía una explicación que podría haber resuelto el dilema de la película: ella era analfabeta y estaba extremadamente avergonzada de eso, tanto como para elegir una sentencia perpetua antes que decirlo. ¿Están justificados los actos de la acusada si no sabía realmente lo que hacía? ¿Con juzgar a los guardianes de un campo de concentración, probablemente los últimos monos dentro de los nazis, llega y se calman las conciencias? ¿Puede uno seguir queriendo a la persona amada después de descubrir que ha cometido un crimen imperdonable? ¿Se puede a través del amor perdonar?

(Spoiler Alert, si no has visto la película no sigas leyendo)

 Para Michael claramente fue un "No" rotundo la respuesta, para mí..., a pesar de que es y hubiese sido difícil, sería un "Sí". Si es que el amor es tan verdadero no tiene condiciones, me pongo en su piel y hubiera intercedido y dicho que era analfabeta y pagaría lo justo como las demás compañeras, no una exagerada sentencia que no le correspondía. Su horror fue tanto que él no pudo hacerlo y supongo que la declaración de ella en el juicio tuvo mucho que ver, no parecía arrpentida simplemente hablaba como si fuera una máquina que solo seguía instrucciones y este tipo de controladoras acciones se ven en ella a través de todo el filme. Cuando Hannah gracias a él aprendió a leer y escribir, escuchando los cassettes de Berg leyéndole, aprendió y entendió el horror y magnitud de sus acciones, el saberlo le dolió tanto que prefirió acabar con su vida que vivir con ello. Y es que yo me pongo en su piel pensando en mi pareja, y hablo desde un amor sincero e incondicional mas no ciego, y yo daría la vida, hiciera lo necesario por salvarla y ayudarla hasta dentro de la más difícil de la situación, mataría y hasta ocultaría un cadáver por ella de ser necesario. Porque el amor puede ser comprensivo, puede perdonar, puede ayudar a crecer y aprender, cuida, protege, la pareja es un equipo basado en la confianza, la comunicación y el respeto. Por lo tanto llegando al final de The reader, me reivindico, yo hubiera tomado la decisión opuesta a Michael, ella no era consciente del todo de sus acciones y el dolor de verlo y saber que está tan decepcionado que ni la ayuda, totalmente te hace odiar al protagonista y verlo como el villano de la historia a pesar de no ser contada desde el punto de vista de Hannah. Una mujer totalmente analfabeta que podemos ver desde el inicio en todos sus bruscos tratos y movimientos, era como un soldado que solo ejecutaba órdenes recibidas como tantos durante el holocausto, así que un juicio y aun más una condena (tanto del gobierno como de tu pareja) me parece ridículo, los que deberían estar siendo juzgados eran los altos mandatarios, y aun así no, no sirve para limpiar consciencias ni sanar heridas, no se pueden resarcir las muertes con cadenas perpetuas. Sin embargo no pierde méritos, es una gran película y trama con extraordinarias actuaciones y el propósito de toda obra de arte es hacerte pensar y reflexionar, conmigo lo han conseguido.




lunes, 23 de noviembre de 2020

Espíritu Grinch

              



                  "Espíritu Grinch".


Mi espíritu navideño murió el día que murió mi madre. So not big expectations for CHRISTMAS anymore. Es así como te das cuenta que lo importante es la gente y el amor, no las festividades o fechas inventadas y mucho menos el lugar o condiciones... En este año donde tantos han sufrido pérdidas, que ha sido tan duro económica y emocionalmente, un año diferentes lleno de cambios y bruscas adaptaciones me parece que no seré el único grinch, eso me hace sentir aliviada, arropada, acompañada de alguna manera. Sí, la vida sigue... No se engañen: no sigue igual, por mucho que lo diga Julio Iglesias. Cuando te arrancan un pedacito de ti, un trozo de alma, un cacho de corazón tu cuerpo sigue viviendo obligatoriamente pero tu cabeza y espíritu un poco menos. Eso es lo que hay que aceptar de la pérdida: que no vamos a ser los mismos, no el hecho de que nuestras personas amadas no nos van a acompañar. Yo vivía por y para mi familia, nuestras reuniones, y por supuesto Navidad con su Noche Buena y su fin de año era la mejor de las épocas, vivía esperándola con ansias. Adoraba las cenas de mi madre, los karaokes ridículos en familia hasta la madrugada, los bailes de mi abuelo y mis tíos, a mi pequeño primo siendo el centro de atención por el que todos babeábamos, los vergonzosos disfraces que me hacía llevar mi madre, todo el montaje del árbol, la repartición de regalos, la expectación por las chuches de Santa, los cuentos para el día después de todos los que terminaron en peda mientras comíamos lo que quedaba del día anterior, y el dormir todos juntos aunque estuviéramos como sardinas enlatadas. Tenía una sensación, un olor, una emoción para describir esas fechas en que todo era felicidad. Hasta que ella murió y justo como no quería mi bella familia se derrumbó, nunca supe que era tan de cartón, tuvimos que perderla a ella para abrir los ojos en muchos sentidos, un año mi padre intentó con su nueva pareja hacer todo igual, pero nada fue lo mismo. Al siguiente mi hermana y yo por nuestra cuenta nos montamos una fiesta, muchos amigos, alcohol y cero familia, bastante buena, hasta que caes en cuenta que no son amistades reales sino de fiesta. En fin, que ahora prefiero resistirme a las comidas que hacen mis tíos donde de casi 20 quedamos 5, donde siempre va mi hermana a su rollo con el novio de turno y yo sola cantando canciones de la década y hablando de enfermedades con mi abuela, me voy más por el llanto, la cobija de mi cama y una peli mala, quizás una pastilla para dormir y que pase lo más rápido posible la pesadilla. Y no sé, tal vez en algún momento cambie y sea uno de esos jóvenes que se van con "amigos" a beber hasta vomitar con las luces agobiantes de cualquier discoteca o bar petado. Ya sin esperar calma, amor, el beso tierno peliculero de abrir el año o el hacer manitas en la cena y sacarte 10 fotos junto al árbol o amanecer en pijamas a juego con un desayuno de teleserie. De momento no espero nada, eso es lo mejor que puedo hacer. Sí han pasado siete años, para mí es como si hubiera sido ayer, es cierto que el dolor amena, pero sigue, y los recuerdos son muy malos amigos...
Más de uno este año estará viviendo esta fase y en la distancia le hará compañía a mi soledad. Yo aunque ella decía que no quería verme llorar no puedo evitarlo y el "sé feliz que eso es lo que ella quisiera" me parece una pantomima qué quieres que te diga. Yo soy... lo que puedo, como puedo, cuando puedo. Y está bien y no estamos locos, todo en la vida es un proceso, tenemos que recordarlos con gozo y no olvidarlos, pero no intentemos fingir que todo sigue igual y menos haciendo lo mismo porque es un inmenso y doloroso fallo. A abrazar la vida nueva, a agradecerles el tiempo que nos acompañaron y a llorarles un poquito, creo que esonle sienta bien al corazón de vez en cuando. ¿Vamos a ser felices? Claro, por momentos como todos, la alegría nuestra no está atrofiada y aunque no lo aplique, sé que sonriendo no les estamos fallando, pero cada quien a su ritmo, a su paso, poco a poco. Que volver a poner en forma un músculo atrofiado es un proceso lento y difícil, y el corazón donde ha muerto nuestro espíritu no queda exento de él. Sin prisa, que todo llega cuando estás listo...

                 


martes, 13 de octubre de 2020

Tras Bastidores



                          Tras Bastidores


¿Alguna vez has sentido que estás muerta? ¿Que vives en piloto automático? ¿Que tus días son una continua monotonía a la que no sabes sacarle partido? ¿Que ya todo lo bueno que podía sucederte te ha pasado? A ella sí..., y Rebecca podrá enseñarte cómo sacar el mayor arco iris de esa inacabable tempestad. Quizás en tu pasado está la respuesta, quizá la llave a la felicidad no es el futuro, quizá un presente olvidando las despedidas es la respuesta también a tu pregunta.

La novela "Tras Bastidores" te sumergirá más en el tema, quizás sea el salvavidas literario que tus días necesitan... 

Un buen libro puede cambiarte la vida.

martes, 22 de septiembre de 2020

Miedo al Miedo

                



                          "Miedo al Miedo"


Agorafobia: trastorno de ansiedad que consiste en el miedo a situaciones inevitables que te lleven a un ataque de pánico.

La gente que no las ha sufrido, que no las ha vivido, no calcula la potencia de una enfermedad mental. Mi vida no era perfecta ni tampoco la mejor pero estos trastornos han llegado para arruinarla, para cambiarme, para destrozarme como ser humano y alejarme del camino que para mí estaba trazado. Ahora soy todo lo que critiqué, todo aquello que me partía el alma ver. Una hoja en blanco, un cuerpo de cartón, un objeto vacío, una vida hueca que se mueve por el mundo de puntilla sin dejar pisada firme, sin sentir nada demasiado, sin prestarle mucha importancia al tiempo, solo al miedo.
Miedo, sí, esa es la palabra que me ha robado la identidad, es eso que de solo escribirlo siento. Lo peor de una ansiedad no es ella en sí, es el miedo que se le tiene al hecho de tenerla. Es no ver jamás la luz al final del túnel, es sentirte inútil, es el temor al mañana, es el tener que vivir, perdón, sobrevivir día a día sin saber ni cómo. No estoy vacía ni siempre he sido de cartón, pero el hecho de cobrar vida, de sentir, de experimentar emociones, de pensar, de perder el control me aterra tanto, que solo me aferro al vacío...
Yo antes sentía más profundo que nadie, me perdía en mis pensamientos durante días y vivir en ellos lo adoraba, yo sentía tener todo controlado, yo soñaba y vivía haciendo de cada día algo mejor y cada paso lo dirigía para cumplir mis metas, yo escribía llenando mi alma también de la de otros personajes que necesitaban mi voz, yo cerraba los ojos sin temor al subconsciente, yo adoraba los subidones que tenía de alegría, yo amaba la adrenalina, el estar contenta, mis cambios de humor, yo me reía de todos mis problemas, porque en el fondo sentía que todo era pasajero. Ahora, ahora perdí esa seguridad y ahí es cuando el miedo se apodera de todo y no me deja avanzar. Yo antes soñaba en grande, con conseguir muchas cosas a pesar de ser diferente, hoy solo quiero una vida normal.
Sí, siempre fui nerviosa, insegura, tímida, vergonzosa, indecisa y extremadamente preocupada, pero lo era a ratos porque a otros era lo contrario y eso se apreciaba, esos momentos en que no era así eran los mejores y los que quería que se quedarán siempre en mí, pero hoy son los que me dan pánico, los que me dejan sin aliento, sin consciencia, los que me hacen temblar y dan taquicardias, me hacen dudar, ver todo oscuro, sufrir, llorar, temer, los que hacen que se me tranque la respiración, me duela el pecho y me tiemblen hasta las uñas. Ahora las cosas de las que más segura estaba en la vida, son las que menos veo claras, las que me hacen dudar y comerme la cabeza, y me preocupo y me confundo y me siento indecisa, nunca sé si estoy haciendo bien o mal, si las cosas son como creo o solo yo creo que son así pienso demasiado todo el tiempo, más de lo que se le debería permitir a cualquier ser humano. Quisiera poder salir de mí, arrastrarme a la realidad y verlo todo en tercera persona, entonces analizar la situación y determinar si siento correctamente o de modo distorsionado, si soy yo que veo así o es visible para todos.
¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Cómo cambió mi vida? No tengo ni idea y con certeza no lo sabe nadie, solo sé que duele, que es difícil, que no veo la tan ansiada normalidad que busco y me prometen, tengo épocas malas y otras no tan malas, ¿normales?, ya no. Y no me conformo, y me dan ganas de rendirme, y quiero que se me escuche y se me entienda y quiero ayuda y quiero dejar de sufrir porque en mí puedes ver una risa y una alegría infinita, pero eso ya siempre es pura cartulina. No me he quitado de en medio por falta de fuerzas, de valor y por la puta esperanza supongo, de que en realidad un día mi vida puede cambiar y yo también, y si me voy del mundo sin verlo me arrepentiré y habré quedado como una idiota.
La pasión más grande que he descubierto en mi vida ha sido la literatura, ahora me da miedo, y así no me vale la pena vivir, quiero que eso se acabe. Me da miedo sentir, pensar para escribir. Y tengo ideas, pero las alejo para que no me perturben, y me buscan mis mundos inventados, y les huyo. Y todo queda en pausa en espera de ese día donde todo cambie y yo recupere un poco de lo que era, porque también soy consciente que no seré todo lo que fui. Doy lo mejor de mí e intento seguir mi vida y mis escritos como si nada, pero me cuesta la vida cada palabra, ya ni siquiera sé organizar las letras que llevan. Me da miedo no recuperarme, no poder escribir más, no poder amar mis mundos, no querer sentir, no lograr pensar, me da miedo que la escritura se aleje de mí aunque sé que yo soy quién lo hace. Cuando leo lo que escribo ahora me doy cuenta que no soy la misma, que perdí mi "toque", que ya no desgarro ni emociono ni toco el alma, que ya no se identifican con mis palabras porque es que yo ni quiero sentir a fondo nada antes de plasmarlo, y lo intento, pero me da miedo.
Las emociones fuertes me desequilibran aun más de lo que estoy y por mucho que jure que los ataques de pánico ya son normales y no me dan miedo, es mentira, porque cada vez son más extensos y difíciles de enfrentar. En muchas ocasiones los siento necesarios y solo quiero que me invadan lo antes posible para ya salir de ellos, porque los veo venir, pero cuando están presentes me hago una bola en la cama y me cubro la cara de lágrimas que no tienen para cuándo acabar, y todo es vacío, y oscuro, y todo es presente y no existe futuro, y me ahogo en un pozo cada vez más profundo, hasta que se para todo y yo ya no sufro.... Ni una lágrima, ni una pena, ni un pensamiento, ni un recuerdo de por qué empezó todo eso. De repente estoy entera y eso significa vacía, y mi energía se consumió tanto, que no puedo levantar los párpados, no me sale la voz, ni la sonrisa, no consigo mover los desos y mucho menos mi cuerpo, es como si un sueño profundo se apoderara de mí y yo siempre, termino cediendo ante él.
Me he dado cuenta que en mi vida han habido siempre cosas que me han dado taquicardias, que me han creado sensaciones desconocidas, que me han invadido de incomodidad, pero tanto, que pareciera que ya lo hubiera sentido antes, cosas que me emocionan como cuando empatizamos con alguien que pasó por lo mismo que nosotros. Muchas las he superado, pero a base de haberlas tenido que vivir y ahora las que me restan no son más que miedos sueltos de los que me sigo alejando mientras ellos me agarran más fuerte de la mano. Cosas que no quiero, retazos de vida que no busco, son el final del pozo al que veo me avecino y no quiero, no quiero conocerlo nunca. Han sido cosas a las que les he huido siempre atemorizada sin saber por qué y ahora creo que es porque siento es mi destino y lo rechazo. Como el corazón roto, no creer em el amor, no tener ilusiones, tener una vida vacía y no encontrarle sentido a los días, sobrevivir y no vivir...
De todo lo que me resta, lo que más me aterra es la adicción, es no poder vivir sin mis pastillas o sustancias que me alejen de la realidad, y que eso me haga perder todo control, toda cordura, me da miedo no poder ser normal y llevar una vida simple como la que antes rechazaba, me da miedo quedarme en la calle, morir de una dosis mal medida -como ya me pasó sin querer- o de un accidente de coche por cogerlo en tan mal estado que no recuerde que ni manejar sé.
Me da miedo la vida de la noche en las calles, en las discos, la promiscuidad, el olvidar el bien y el mal, el solo vivir el momento, el pensar nada más en mí, en no obedecer reglas, en acabar en lo más bajo del mundo por obedecer a mis instintos y no a mi mente que ya no sabe nada de coordinación. Supongo que me da miedo nuevamente todo lo que nunca he sido, porque quizás lo pueda ser, ya que ahora soy todo lo que odié, critiqué e intenté arreglar, porque amaba la soledad y hoy me da pánico estar sola en ella porque controlaba todo y lo que se salía de mis manos lo adoraba, eran grandiosas sorpresas, ahora me da miedo porque lo único que me toma por sorpresa es el pánico, es estar bien ahora y no saber si lo estaré, sin razón, en el minuto siguiente, porque siempre es así, porque es a diario, porque hace nada estaba perfectamente y ahora apenas me sale fuerza en los dedos para terminar de escribir esto que ni siquiera recuerdo de qué iba...
Creo que iba de explicar que lo peor de la ansiedad es el miedo que se le tiene porque eso te causa aun más, y de ese círculo, me temo que no se sale pero el hecho de que nadie lo entienda, nadie lo vea, le de ni valor ni atención, también es muy duro, pero claro, si ni una entiende lo que le está pasando, si es todo interno, ¡cómo alguien de afuera va a entender! No lo hacen y no lo harán a menos que lo hayan vivido, porque el mundo se ha acostumbrado a acuñar de enfermedad solo lo que se ve, por eso a nosotros que gritamos en silencio profundamente pidiendo auxilio, nadie nos oye, nos ayuda, nos entiende ni atiende y esa es soledad de la mala, a la que solo le vemos una salida y en ella muchos acabamos. Y todavía el resto del mundo tiene el descaro de preguntar <<¿por qué se suicidó?>> y de decir <<no sabía que estaba tan mal, hubiera pedido ayuda, hubiera puesto de su parte>>. Pues no, así no funciona y lo vean o no, venimos pidiendo ayuda cada día, la manera en que se lo tomen ustedes no es nuestra culpa también. Yo no quiero terminar así, supongo, no sé, pero poco sé hacer para arreglarlo más de lo que hago y lo que hago no me llena.
Las enfermedades mentales aunque no se vean tanto como una herida en la piel, son mucho más graves y devastadoras, acaban con todo a su paso. Son inteligentes, invaden de a poco, sin alarmar y cuando te das cuenta te han dominado y ya no tienes cómo huirles. Yo estuve años padeciendo los síntomas, aislada y esporádicamente, y ni los médicos ni yo tuvimos respuesta, hasta que mi dolencia se tuvo que volver física para que 7 años más tarde, alguien le prestara atención.
Evitemos eso, leamos, aprendamos, empaticemos y tratemos de ayudar, y si no lo van a hacer, por lo menos no estorben con consejos inútiles, creanme que si supieramos manejarlo o evitarlo, no estaríamos enfermos porque somos los que más sufrimos. Y esto, aunque sea mental no se maneja ni arregla con la mente, ustedes no se curan una cardiopatía a base de pensamientos positivos tampoco, a ver si nos lo vamos aprendiendo. Y nada, que los trastornos mentales son una puta mierda destroza vidas, y que ojalá un día la mía cambie porque me pesa explicar que estoy mal o pedirle a alguien que esté conmigo en esto y me aguante cuando no lo hago ni yo, es injusto para mí y para ella, y nos merecíamos algo mejor..., lo siento. Te prometo que si pudiera ser diferente, lo sería, solo por los esfuerzos y la paciencia, tienes ganado lo mejor. Espero poder dártelo un día.

Los agorafóbicos temen a lo que pueda generarles ansiedad, tienen miedo a la propia activación fisiológica y a los pensamientos sobre las consecuencias de experimentarlas, como la idea y sensación de morir.
Se podría definir la agorafobia como: miedo al miedo.

martes, 15 de septiembre de 2020

Siento Celos


    


           

                         Siento celos


Siento celos de cada pareja que veo.
De las que están en las calles caminando de la mano
dando ese acto por sentado
sin saber la suerte que tienen
de poder tocar la piel de quien aman.
Siento celos de esos que salen en la tele
dándose los besos que solo sueño darte a ti
de nuevo.
Siento celos de esas que se tienen cerca
y no se dan el cariño,
el respeto y el cuidado que pueden,
que tienen la oportunidad de tener algo tan lindo
y no lo hacen.
De esas que sabemos que no se merecen más que nosotras
las facilidades que tienen.
De esas que siempre están peleando,
que se creen que tienen todo el tiempo del mundo
o que el otro siempre va a estar ahí.
Me dan ganas de gritar
que todos son unos éroneos suertudos.
Que la mayoría ni debería tener esa dicha,
que a las personas no tendrían que darle las cosas que no saben apreciar.
Me dan ganas de pedir que amen,
que amen mucho,
que se cuiden,
se valoren
y que no se queden donde no les explote el corazón.
Que no pierdan el tiempo,
que no besen a la ligera,
que aprovechen la cercanía,
donde hoy los tiene la vida,
porque aquí nadie sabe
qué pandemia vendrá mañana.
Míranos a nosotras...
¿Quién puede asegurar
que tras una discusión que la dejaste irse sola pensando que regresaría porque siempre lo hace,
regresará?
No debemos demorarnos en perdonar,
en arreglar lo que nos importa,
en hablar las cosas y estar bien,
porque a veces no volvemos a casa,
no todos amanecemos,
para todos no habrá un mañana,
así que vívanla hoy
para que luego a solas
no se arrepientan de nada.
Yo creo que el mundo necesita un equilibrio para mantenernos en movimiento,
para hacer la vida interesante,
para que tenga un propósito,
de lo contrario sería un juego muy aburrido,
demasiado fácil.
Además quién supera lo difícil merece el mayor de los premios
porque esas relaciones son las que se prueban a sí mismas que estarán ahí contra viento y marea,
que iban en serio cuando dijeron que no se rendirían
y que valía la pena demostrar
que también algunos para siempre existían.
Ahora estamos como al inicio,
con 7000km de mar distanciándonos físicamente,
haciéndome sentir envidia de cada persona que te mira,
del aire que te despeina,
de la botella de la que bebes,
de los dos cachorros que acaricias,
de las sábanas que te envuelven
y hasta el agua que te baña.
Estos kilómetros me han vuelto celosa patológica,
me han acumulado deseos que cumplir contigo,
me han sacado lágrimas de frustración
pero sobre todo,
me han demostrado que tú y yo,
somos de las que íbamos en serio.
Que en cuanto se rompa la barrera iremos a por ese para siempre,
que seremos entonces la pareja
que todos van a celar y desear tener. Porque aunque nuestros impedimentos,
-incluso a los que no los tienen,
logran separar a demasiadas relaciones,
a ti y a mí nos ha traído más cerca.
Más cerca de ti,
más cerca de mí,
más cerca de nosotras.
Hemos crecido,
hemos aguantado,
hemos peleado,
hemos llorado,
hemos reído,
hemos sido increíblemente miserables
pero también infinitamente felices.
Nos hemos demostrado continuamente
que por más celos que se puedan sentir
de aquellos que tienen contacto físico,
no tenemos razón alguna,
porque aunque no sea físico
tú y yo tenemos un contacto fortalecedor,
profundo y tan etéreo,
que jamás nos cambiaríamos por ellos,
aunque pudieramos.
Hoy sé que aun con nuestra distancia,
los de los celos siempre serán ellos.

jueves, 13 de agosto de 2020

¿Comunicación o desconexión?





      ¿Comunicación o desconexión?

No sé si sea solo yo, podría asegurar que no, pero hablaré por mí. Me da tanta pena el mundo en el que me ha tocado vivir, en lo que se ha convertido la sociedad, lo mal que lo estamos haciendo con los avances tecnológicos. En vez de utilizarlos para bien los hemos convertido en todo lo contrario, las redes sociales que eran para acercarnos solo consiguen alejarnos más, pero no solo de las personas que tenemos cerca y queremos, sino también de nosotros mismos. Ya no va solamente de que parece que los móviles son una extensión de nuestro cuerpo, de que cambiamos las conversaciones por chats, dejamos de compartir momentos para compartir posts, stickers, memes, videos, stories, de que dejamos de juntarnos para contar anécdotas y volvernos a reír o crear algunas nuevas solo para ser un grupo de conocidos actuando como extraños cada quien a la pantalla de su teléfono interesado en algo o alguien más que ese momento, no va de eso ya, va de lo que nos ha apartado de nuestra esencia. Tal vez soy yo que soy una rara pero todo esto me da hasta lástima, el ver a tantos chicos muriéndose porque alguien los conozca, viviendo literalmente para "ser alguien" en una red social, buscando la frase perfecta, creando la mejor foto, exponiendo totalmente su cuerpo al mundo entero, buscando promoción de sus cuentas, pidiendo y comprando likes y followers -que al final son cosas vacías y mentiras que ellos mismos se terminan creyendo-, solo para ser "populares", "conocidos" y creerse "alguien", en vez de culturizarse, sentarse a leer un libro o vivir. Realmente me da pena por varias razones... Y es que conozco a estos chicos en persona, de vivir experiencias de verdad y luego los veo en las redes y son personas totalmente diferentes. Son superficiales, son forzados, son mucho postureo y poca realidad y todo parece una búsqueda incesante por llamar la atención. Pero, ¿por qué? ¿Por qué hay que vivir del número de likes y comentarios o de ser popular para personas que ni te conocen o para ser conocido por tener un millón de fotos sin ropa? ¿En serio este es el mundo en que quieren vivir? Porque yo no.
También me doy cuenta que esta enfermedad la hemos creado nosotros mismos poco a poco, porque ahora vamos a mirar el facebook de una persona o su número de seguidores en instagram para contratarlos o para sacar conclusiones y dar juicios de quiénes y cómo son. Y no debería ser así, la mayoría de las cosas de internet y las redes sociales son totalmente falsas, son millones de personas queriendo encajar, buscando un sitio, esperando su oportunidad para sentirse especiales, diferentes y hasta mejores. No creo que nadie con dos dedos de frente se deba sentir especial porque lo sigue X cantidad de personas que no conoce y le comentan babosos a los que les calientan sus fotos desnuda. Hay que darse cuenta y tomar unos minutos de reflexión, esto realmente está yendo demasiado lejos, cada vez quieren hacer y enseñar más, aparentar más de lo que son, pretender que están en un sitio al que no han ido, tener una vida perfecta, vivir una relación idílica y solo levantar envidias, no es ni siquiera encajar, es sobresalir. Y todos vivimos, todos sabemos cómo es la vida real, cómo son las cosas para nosotros y para los mismos que vemos a través de la pantalla, así que no consiguen más que comentarios hipócritas.
Muchos hacen esto obviamente renunciando a quienes son, renegando de su verdad para convertirse en una mentira con muchos likes. Se creen escritores o inteligentes porque otros aburridos reaccionan a las pendejadas que suben, se creen graciosos por hacer o compartir memes, se creen fotógrafos por saber usar filtros y los hashtags de instagram, se creen que tienen amigos por agregar a todo mundo a facebook, se creen modelos por enseñar las nalgas. Tenemos amistades con las que hablamos por llenar el vacío pero que realmente no nos importa tanto mantener de lo contrario jamás se hubiera perdido tanto el contacto y creamos muchas nuevas a las que ni siquiera conocemos, les llamamos amigos por decirles algo. Estos agregados del facebook que tanto te comentan al final te ven por la calle y es como si no existieras, porque esa "amistad" existe en un mundo paralelo. Le contamos y mostramos nuestra vida a extraños, discutimos temas que normalmemte nos dan igual con gente que ni nos importa y después no tenemos ni con quién dar una vuelta para desahogarnos. Nos metemos tanto en estas pantallas que olvidamos vivir de verdad. No veo mal que comience una amistad o una relación por las redes porque este siempre fue el propósito, pero no se pueden vivir solo cibernéticamemte, para conocer a alguien de verdad tiene que ser en 3D, tenerlo al lado, viviendo momentos y disfrutando el día a día, así como tú eres en las redes quién tú decides ser, esas personas también lo hacen, pero cara a cara el tema va de otra cosa. Ya las peleas no tienen tanta fuerza ni duración, ya nadie tiene la misma valentía, ni siquiera la misma profundidad porque es más fácil tenerlo todo escondiéndose tras un móvil y las frases de Paulo Coelho.
El concepto de comunicación, de vivir, de cenar, de reír, de pasarla bien ha cambiado y es difícil aceptarlo. Ya nadie sale solo a disfrutar la compañía o el lugar, van enfocados en el vestuario, las fotos, las poses. Es casi imposible que alguien salga hoy sin su móvil y sin tomar fotos de ellos mismos, del lugar, de la gente, de las bebidas, de la comida. ¿Por qué no solo pasarla bien y olvidarse de compartir con el mundo lo que están haciendo? Nuestros mayores anhelos son ser youtubers y los ejemplos a seguir son estos influencers que viven de su imagen, de la superficialidad, de pretender que la vida es perfecta y sus viajes idílicos, son personas con una escasez de profundidad infinita y a ellos queremos imitar, esos son los nuevos "coaches espirituales" y nos vemos obligados a seguir lo que dicen, recomiendan y hacen, nos roban la personalidad y el descubrir quiénes somos y seguirnos a nosotros mismos. Los endiosamos sin necesidad alguna, son personas igual que nostros y en muchos casos hasta peores, y aun así les dedicamos nuestra vida en muchos casos. Luego nos quejamos de las falsas imágenes e ideas de la vida que nos dio Disney, de lo mucho que nos idiotizó y todas las expectativas y pautas que nos creó, y estamos dejando que nos lo hagan de nuevo pero ahora personas diferentes. ¡Es hora de despertar!
Este fenómeno es algo que va en aumento y no hay quién lo detenga, es algo adictivo que arrastra consigo a todo el que entra al menos un poco en las redes, no hay vuelta de hoja, te arrastra sí o sí. Yo he visto a las personas más nobles y tímidas, más buenas y de gran corazón, convertirse en cuerpos que siguen modas, que hacen retos, que son hipócritas diciendole linda a la que no soportan y que son tan superficiales que me digo "qué pena, antes era tan buena chica". Me parece feo e injusto que sucedan estas cosas pero finalmente es elección de cada uno transformarse o no.
No comparto la idea de tener una vida rodeada de esto, de ver cómo los que quedaban intactos cambian y cómo muchos más son así desde un inicio. Han habido personas que incluso han perdido la vida por intentar tomarse la mejor selfie, la más arriesgada, un video en un lugar peligroso..., solo para ser vista, envidiada y recibir likes, regalan la vida por ir metidos en el móvil y perder tan a lo bestia el sentido de la realidad.
A veces desearía que hubiera una red social, un espacio, un lugar, para gente que solo quiera socializar, compartir ARTE de verdad, una red sin postureos, ni maquillajes ni caretas, una red real... Me temo que no estamos a tiempo ni es el siglo indicado, pero no pierdo la esperanza. Es triste ver a los más chicos buscando pertenecer a algo y definirse para obtener likes, lo cual significa elegir uno de los varios grupos de millenials populares, solo para evitar sentirse excluido y desplazado sin un espacio en esta sociedad, para no sentirse menos, para no ser la excepción a la regla que nadie mira dos veces. Al final creo que estoy totalmente de acuerdo con Jean-Jacques Rousseau en que "el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad quien lo corrompe" porque nos hemos hecho esto nosotros mismos a través del tiempo y el mal uso de las herramientas que se nos han dado, nos merecemos todo lo que nos pasa porque la humanidad se ha transformado en un ambiente demasiado hostil del que solo dan ganas de huir, quizá por eso nací con ganas de vivir en una época pasada... porque es difícil vivir ser la Eugène de Rastignac del siglo XXI. Y no soy una heroína ni vivo fuera de las redes, al final puede que sea una víctima más, porque me he visto afectada por esto en diferentes maneras y ocasiones porque no sé manejarme en este medio, porque no me agrada, porque es una droga que se quiere dejar pero no se puede, porque es mi peor pesadilla, porque es revivir virtualmente el mundo del que escapé en cuanto pude. Siempre quise la calma, no estoy hecha para vivir en tempestades, para las competiciones, para las posturas, para pisotear por salir adelante, para estar alerta todo el tiempo de los peligros, los engaños, las dobles caras. No he podido jamás vivir de apariencias y hoy eso es todo lo que somos. A muchos no les afectará o me llamarán hipócrita por no elegir el camino austero de alejarme, pero para mí esto no es más que un círculo del infierno personal... Y no digo que las redes sociales son malas ni que hay que abandonarlas, tampoco busco ofender a quienes la utilizan, pero dejen de creerse superiores por el número de seguidores, vistas, comentarios, likes..., en definitiva la popularidad nunca ha sido el fuerte de un genio... Y ha sido de gran ayuda para personas retraídas como yo por ejemplo, pero no se puede vivir enteramente en y de un mundo cibernético porque hasta enfermos podemos acabar con miedo a enfrentar el real, sin saber cómo vivirlo, como esos animales en cautiverio que luego devuelven a su ambiente natural y mueren por no lograr adaptarse ni ser aceptados. Todo debe ser con medida..., si sacáramos lo mejor de las redes sociales todos, si evitáramos buscar impresionar a la gente o sentirnos mejor por estas chorradas, si las volviéramos un mundo cómodo y bonito en vez de tóxico, de seguro además de agradable sería muchísimo más amplio porque de momento más que ayudar en nuestra comunicación solo consigue desconectarnos.

lunes, 29 de junio de 2020

El deseado Neverland



              "El deseado Neverland"

Muchas personas aseguran que el deseo más estúpido que tuvieron de niños, fue el de ser adultos. Al parecer la memoria les juega una mala pasada... No estoy de acuerdo con su afirmación. Ser adulto es difícil y conlleva una serie de responsabilidades y problemas para los que muchos sentimos no estar listos, esto no significa que siendo un niño otra vez, se irán, esto no nos garantiza felicidad... Los niños, los adolescentes, los jóvenes, los más maduros y hasta los ancianos, tiene una gran serie de conflictos que les corresponden a cada cuál en su etapa, y tampoco los saben enfrentar. El anciano quiere volver a ser joven olvidando la experiencia y sabiduría que le dieron sus años, el adulto quiere ser un niño sin preocupaciones, el joven quiere ser un adulto con historias que poder contar y no sentirse en un punto muerto... Resumo esa afirmación en que siempre añoramos lo que no podemos tener..., tanto conocido o por conocer. Queremos vivir a destiempo, en las etapas que no nos corresponden porque siempre pensamos que allá hay algo mejor en vez de afrontar la que tenemos, porque pronto se irá, y la echaremos de menos por haberla desperdiciado teniendo la cabeza en los <<quisiera ser>>... Recuerden que si un día todo lo que deseamos era ser adultos a algo se debía, negarnos a crecer y volver a ser pequeños no traerá el elixir de la alegría eterna, porque de aquello también quisimos escapar...

sábado, 8 de febrero de 2020

Bestias al fin y al cabo






              "Bestias al fin y al cabo."


Yo soy, o era (ya ni sé), creyente en eso del amor verdadero, del real, del que no tiene comparación a ninguna otra experiencia, que te demuestra el significado de esta palabra, esa alma gemela, esa otra mitad que después de encontrarla se queda para siempre. Hay otras que creen, que el para siempre no existe, ni dicho amor eterno, que se viven solo varios amores por algún tiempo, hasta que por regla, se acabe el sentimiento y se pase a vivir lo mismo con el siguiente. Yo me he negado tanto a esta segunda teoría…, pero hoy creo que podría ser posible vivir de varios amores que cada cual en su momento y a su manera nos haga felices. ¿Qué por qué? Creo que por ella. Sí, la conocí y me enseñó que el amor y la felicidad eran tan opuestos a lo que yo creía y buscaba, que iban más allá, pero… todas las certezas, las alegrías y el sentimiento de que no había nadie más en el universo  que pudiera ni lejanamente captar mi atención, bueno, eso ya no es tan así. Y comienzo a creer, que el ser humano por naturaleza, por torpeza, no sabe valorar ni cuidar el amor como algo tan mágico como es, por eso, aunque sea tu alma gemela, quien lleva toda su vida esperándote, buscándote, llorándote en las noches a solas, clamando tu presencia, termina por destrozarla, por destrozarse mutuamente, porque al final eso somos, torpes animales que no respetan la maravilla de las cosas… 
Como simples mortales que somos, cual rey Midas con su oro, convertimos nos basta un solo toque para convertir: en efímero lo eterno.

Piezas Rotas




                       "Piezas Rotas."


Apenas y tenemos algo en común, podría decirse que nada, que somos polos opuestos, que ella es todo lo que siempre repudié, de lo que me alejaba y criticaba, y yo, resulté ser lo que ella buscaba desde el primer instante. Con el tiempo descubrí que no éramos tan opuestas, ni ella tan mala ni radical como se describía aunque ama que el mundo la crea. No pude dejar de hablarle después que tocó mi punto débil: el amor, el alma gemela, la pareja perfecta, la otra mitrad... Aquella aparente macarra que no le daba importancia a nada, ni creía en el compromiso, creía en esas cosas más que nada en el mundo, y encima, había pasado su vida buscándolo. Qué casualidad, ¿no? Bueno, por decir algo porque en las casualidades no creo, eso no fue más que un maldito truco del destino para que me acercara al fuego sin miedo a quemarme, y así hice. (Qué raro que ahora esté escribiendo esta queja sobre ello cuando algo tan involutivo siempre lo idealicé como la mayor expresión de romanticismo existente.) De cualquier modo, aquel amor por la inocencia y los cuentos de hadas no fue lo que nos unió, nos unieron nuestras oscuridades, los descocidos que llevábamos en el alma, los fantasmas que las rellenaban y las cicatrices que fingíamos no estaban ahí. Sentíamos haber encontrado alguien que nos entendía, que comprendía y compartía cada puta tara y locura que teníamos, porque la que no tenía yo, la tenía ella, o las dos, y si no, al menos la entendíamos. Eso nos hizo sentir en casa, en un sitio donde no había nada que forzar, donde no había que hacerse entender, que encajar. No nos dimos cuenta de algo, o ella no se dio cuenta, no sé, y es que eso que nos unió siempre tuvo más probabilidades de separarnos que de acercarnos. ¿Sabes por qué Stef? Porque el hecho de que tenga tus locuras, y tú las mías, que entienda lo que experimenta tu cuerpo y mente con solo un pensamiento y una película inventada, no significa que me guste, que no tengo límite, que soy inmune al acto que esto te hace realizar. Por eso por mi parte, he intentado que el que me entiendas sea para bien, para comunicarme y sentirme a salvo, pero jamás para aprovecharme de tu comprensión hasta llegar a tu punto máximo, probando a suertes, si vas a aguantar o no, teniendo seguridad de que lo harás “porque lo entiendes”. Y eso siento que haces tú, pero no, no funciona así. Y yo, ya no sé, no sé si vas a seguir toda la vida poniendo esto aprueba, sin control ni medida, ni sé si yo lo voy a soportar siempre, o sí lo sé, y tú también: no, no lo voy a aguantar. Y qué pena…, que pena que hayamos sido reducidas a lo que sea que somos ahora, esperaba que sabiendo que este comportamiento solo evitaría que me quedase para siempre (como en todo momento quise) pudieras modularlo. Veo que no, y me duele, porque yo sé me veía hasta viejita a tu lado… Será que aquello del inicio, esa luz y belleza que creamos de tanto oscuridad solo fue un espejismo, y que en realidad, dos piezas rotas, nunca formarán una figura completa… Es una lástima, porque también siempre he sabido, que serías el gran dolor de mi vida, el amor que me iba a irónicamente, hacer querer dejar de creer en él y en buscarlo, aun sosteniendo tu mano, sentía el hueco inmenso que se crearía cuando ya no la tuviera.

martes, 17 de diciembre de 2019

Diario de una Agorafobia




               Diario de una Agorafobia



No puedo. No puedo más. Estas son las únicas palabras que logro entrelazar desde hace un par de meses. Y no puedo más. Me odio a mí. Odio ser yo. Odio estar en este cuerpo y no poder escapar de él. Odio estar dentro de mi mente y perderme en sus millones de agujeros oscuros. Odio todo, no quiero nada. No quiero vivir, sentir, pensar, no quiero dolor ni felicidad, no quiero nada o sí, solo quiero no querer nada. No entiendo lo que pasa a mi alrededor ni cuándo ni cómo, no entiendo cómo de repente mis manos temblorosas están sangrando, y no sé cuándo sucedió, ni cómo lo hice, ni cómo a llegado la sangre a manchar la pared, no sé en qué instante hice nada o me hicieron algo si he estado aquí todo el tiempo, ¿cómo no lo vi? ¿Acaso no he sido yo la que ha estado aquí? Podría ser que fuera alguien más…, otra, porque hay días en que me siento como un globo que que se va inchando con ansiedad, con miedos, con locura, con depresión, con una ira descomunal sin sentido no sé ni dirigida a qué, y cuando la dirijo a algo, el globo crece a mayor velocidad y escapa de la Tierra, y no sé dónde va, no sé dónde me voy, solo sé que cuando regreso al mundo, es que me doy cuenta que por un momento me fui, que estuve ausente y que no recuerdo ni lo que hice, ni lo que dije, ni lo que pasó, solo recuerdo lo que sentía, mucha rabia, mucho dolor, muchas ganas de gritarlo y llorarlo, de cortarlo, de sacarlo de una vez por todas de dentro de mi sistema porque me está volviendo loca y cada vez se ve menos probable que algún día vuelva a estar cuerda y estable. Siento que este desenfreno que no me permite ni organizar una oración correctamente o pronunciarla, me va a llevar a la tumba. Que de repente este dolor en el pecho me detendrá el corazón, que esta falta de aire no me dejará volver a inhalar, que estos temblores romperán en miles de pedazos mi cuerpo y habrá una gigante explosión de carne, huesos, de orgános, de mi sangre y que solo ahí, solo entonces estaré en paz. Solo así dejaré de vivir en este punto entre rendirme y ver cuánto más puedo aguantar.

Me siento corriendo una maratón a la locura que mientras más lento intento correr más rápidos son mis pasos. Siento que cuando llegue allí mi corazón estallará finalmente y vomitaré todo este estrés, este puto dolor que no se por qué lo siento. Y soy incapaz de decir lo que pasa y todos son incapaces de entenderlo, ni los que quieren lo consiguen. Todo se ve mal, todo está mal, hasta el rosa de mis días lo veo negro. ¿Por qué mi antigua realidad está tan distorsionada? ¿Por qué no quiero ni tenerla delante si ella es la puta luz de mis días? ¿Por qué quiero sacarla de mi existencia si solo con ella exsito? ¿Por qué no puedo? ¿Por qué no puedo con nada? Todo pesa, todo duele, todo es demasiado, todo me aplasta el pecho y desorbita los latidos, me mata el dolor en mi cabeza y solo quiero quitármela de encima.  No quiero vivir más en la niebla, todo se ve borroso ante mis ojos, todo segundo es eterno y desenfocado, todo creo que se pondrá negro de un momento a otro, no tengo equilibrio y sé que me desmayaré en cualquier instante pero no, ni eso pasa para darme paz, ni eso puedo lograr, y es lo único que quiero, nada, ver todo negro de un segundo a otro, entrar en coma, salir de mi cuerpo y volver cuando todo esté en orden. No quiero más esto, no lo soporto, no soy así de fuerte aunque todos se hayan pasado la vida diciéndolo, ojalá me vieran ahora, soy todo lo contrario, soy un fracaso para ustedes y para mí misma. No le veo sentido a lo que hago o  digo pero igual lo ejecuto, es como que alguien piensa, siente y habla por mí y no se cómo echarle de mi cuerpo. Y no puedo dejar de temblar ni para sostener una bendita bebida, hasta mi respiración siento temblar antes de irse de mi cuerpo. Las palabras no puedo decirlas en un tono normal, o no salen o salen tan atropelladas que no se comprenden.  Llega el momento que solo puedo llorar y gritar para sacarlo de mí y ni así se va, solo quiero quejarme hasta que alguien se adueñe de esto, que alguien se lo lleve, que lo aleje de mí, que no quiero esto en mi vida, que no soy yo, y que no puedo pararlo, que necesito que se detenga porque no puedo, no lo aguanto ni un segundo más… 

Con este huracán de locura a veces, solo a veces, siento tocar fondo y es ahí que no tengo energías ni para dejar los ojos abiertos, esta entidad que se apodera de mí... luego del llanto, se va y me deja el alma hecha trozos y a mi cargo el ocuparme de lo que ella acaba de hacer. Y no soy nada, soy solo una bola de miedos y paranoias y neurosis caminando, no sé qué pasa , quién soy, hasta cuándo es todo esto, solo sé que ya no puedo y que tiene que parar y tengo que volver a ser yo misma, aunque tampoco nunca fui de lo mejor como para extrañar aquello, pero reconozco que era mejor que esto. Cualquier cosa lo es.